lunes, 15 de agosto de 2011

Capítulo 10

Héctor estaba en su lujosa mansión, sentado en un sillón de cuero, vestido con un elegante traje negro que contrastaba con el blanco inmaculado de su camisa, y aún más con el de su piel.
En la concavidad de su mano reposaba una copa de licor que brillaba a través de una lámpara, única iluminación de esa habitación en ese momento.
En la otra mano tenía la nota que Chloé le había dejado escrita encima de su tocador.
Dejó el escrito sobre una pequeña mesa que tenía al lado, se pasó la mano por sus rubios cabellos y suspiró.
"Mi bella Chloé... Tiene razón, no debería haberle abofeteado, perdí los nervios, pero aún así no es excusa.
Ella es lo único que me hace alejarme del monstruo que soy, sólo por ella sonrío de verdad. Pero no entiende ni una sola palabra de lo que digo..." pensó hacia sus adentros.
"Y ese estúpido de Vittorio..." empezó a caracajearse.
Dejó la copa en la mesa, se levantó y alisó sus pantalones.
Salió de la habitación y se dirigió hacia el recibidor. Una vez allí, cogió las llaves de un sobrio adorno,se miró al espejo y se sonrió a sí mismo como el que tiene un plan.
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Chloé siguió recordando el día de su muerte...
 Todavía le dolía recordar aquello; aquel día se prometió a sí misma no volver a enamorarse jamás.
Alfonso, aquel muchacho en apariencia tímido de cabellos castaños, alto y delgado, un simple herrero que no era nadie a su lado, pues ella pertenecía a la nobleza, fue el causante de su desgracia.
Cuando Chloé aún era Isabel dió al traste con todos los intentos de Alfonso por cortejarla.
Lo consideraba estúpido, ¿Cómo iba a casarse una noble con un herrero?
Pero Alfonso era amable y simpático con ella, tenía detalles que ningún hombre tuvo y. lo más importante para ella; creía en sus ideas. Cuando ella hablaba con él y le contaba punto por punto porque una mujer debería tener los mismos derechos que un hombre él le daba la razón. Estuvo todas y cada una de las veces que "Isabel" hacía callar a los pueblerinos y subida en una tarima intentaba cambiar el mundo.
No pudo evitar que eso influyera en la opinión que tenía de él y... se enamoró.
Hubiera puesto la mano en el fuego por él, sin saber que, de haberlo hecho se la hubiera quemado hasta quedar reducida a cenizas.
Una noche en la que el insomnio se hizo dueño de ella, salió a dar un paseo alrededor de su casa y ,en el granero, escuchó la voz de su hermana. Le extrañó, pero también le hizo gracia, así que se acercó para vislumbrar al afortunado caballero que compartía esos tórridos momentos con su hermana.
Su sonrisa se transformó en una mueca grotesca, tanto como la situación: Alfonso retozando como un cerdo con su hermana.
Se quedó paralizada con la boca abierta, una lágrima rodó por sus mejillas mientras escuchó:
-¿Te casarás conmigo Alfonso?
-Por supuesto mi bella dama.
-¿Y que sucederá con Isabel?
-Isabel es un pasatiempo de escultural cuerpo y bello rostro, ¿qué hombre va querer tener como esposa a una mujer que se considera igual que él? ¿Qué manjares cocinan vuestros criados para que Isabel quiera trabajar?¿Qué aguas limpiaron su cuerpo para pensar que su labor no es la de estar en casa cuidando de los vástagos de su marido y teniendo la casa perfecta para éste?-
Acabó sus palabras con una carcajada que Monira continuó.
-Entonces, ¿porqué la apoyaste en todo?
-Tu hermana es muy bella pero también muy tozuda. No quería irme de este mundo sin probar sus mieles, pero ahora que ya las probé, ¿para qué continuar a su lado? Yo quiero una mujer de verdad, y ella no sería más que una ramera, no como tú, Monira, a ti si que te amaré por siempre- Acarició su rostro y la besó ante la mirada atónita de Isabel.
Isabel entró a su casa como un alma en pena, entró en el dormitorio conyugal de sus progenitores con la cara empapada en lágrimas.
Sus padres se levantaron sobresaltados:
-Isabel, ¿qué te sucede?- dijo su padre mientras la zarandeaba.
-El granero- respondió Chloé con la mirada perdida sin ni siquiera ver los ojos de su padre- Mirad en el granero.
Su padre salió disparado hacia allí, mientras Isabel salía lentamente de la habitación ignorando las palabras de su madre:
-Isabel, ¿que ha pasado? ¿Qué tienes hija mía?- no imaginaba la pobre señora que esa sería la última vez que vería a su hija.
Isabel salió de su casa y se internó en las oscuras calles de Toledo sin rumbo alguno.
Pasó por delante de un burdel, de donde salían unos hombres elegantemente vestidos pero con un comportamiento totalmente opuesto; reían escandalosamente, presumían de lo que había ocurrido en el interior y, además, el olor a alcohol que desprendían podía percibirse a kilómetros.
Isabel pasó por delante de ellos sin mirarlos pero ellos advirtieron su presencia y la miraron como un muerto de hambre mira un plato de comida. Sus risas cesaron y se convirtieron en cuchicheos que versaban sobre la belleza de Isabel.
De repente Isabel recobró la conciencia y se dió cuenta de que podía ocurrirle algo peligroso, así que empezó a caminar más rápido, pero esos hombres (si es que se les puede llamar así) también empezaron a andar rápidamente detrás de ella.
-¿No es esa mujerzuela la que interrumpe reuniones y demás actos sociales con sus absurdas ideas?¿Esa no es la que va diciendo por ahí que una mujer tiene que tener los mismos derechos que un  hombre?- preguntó otro de ellos-¿La que quiere trabajar? Jajajjajaja.
-Ven aquí muchacha, no vamos a hacerte nada que no te guste, jajajajja.-dijo uno de ellos.
Todos empezaron a mofarse de ella y sus ideas revolucionarias.
Isabel empezó a andar cada vez más rápido sin mirar atrás, y cuando creyó que había escapado, uno de ellos  le cerró el paso con una lasciva sonrisa en el rostro, ella se giró pero ya era demasiado tarde; la habían rodeado.
-Una mujer tan bella sola a estas horas solo puede ser una cosa- dijo uno de ellos- una ramera- así que venga, no te hagas de rogar, te pagaremos bien- se acercó a Isabel, inmovilizada por uno de los hombres.
Isabel le escupió en la cara:
-Yo no soy una ramera, como seguro que lo debería ser vuestra madre.
El hombre le propinó un puñetazo que la hizo sangrar.
-Vaya con la ramera, que juguetona nos ha salido.
Acto seguido rasgó la parte de arriba de su vestido dejando a la vista su pálido torso.
Isabel le chafó el pie al hombre que la inmovilizaba, lo que provocó un empujón de su verdugo que le hizo golpearse la cabeza contra el suelo y acabar medio inconsciente.
En su casi inconsciencia, tres hombres abusaron de ella, y cuando creía que nada podía ser peor, apareció por allí Alfonso, que lejos de asustarse o tratar de poner fin a aquella grotesca escena, le dijo:
-No sois más que una vulgar puta, yo lo comprobé cuando fuisteis mía. Por vuestra culpa, me han echado de su morada, ahora seré repudiado por todo el pueblo, me acusaran de abusar de su hermana por ser un simple herrero.. Merecéis lo que os están haciendo- y dicho esto dió media vuelta y se fue
Las lágrimas empezaron a correr con prisa por el rostro de Isabel, ese el el último recuerdo que guarda de su vida como humana, porque después de aquello, su cuerpo y su alma murieron, quizás por todos los golpes que le propinaron, quizás porque su corazón se rompió de forma tan brutal que no lo pudo soportar.
Adiós a una de las almas más revolucionarias que el mundo dió, adiós a una vida de lucha, a ese corazón que en vez de sangre bombeaba revolución, adiós a esa mujer que luchaba por sus derechos y a la que nadie quería escuchar, adiós a esa mujer cuyo cuerpo estaba lleno de cicatrices fruto de los castigos a su rebeldía, adiós a esa mujer que sólo quería un mundo más justo.
Los deshechos humanos que abusaron de ella huyeron despavoridos al verla en ese estado y la abandonaron a su suerte.
Héctor, que la llevaba tiempo observando y admirando por su coraje y rebeldía, apareció cuando Isabel estaba al borde de la muerte.La convirtió en vampiro y le dió una nueva oportunidad a ella y a sus innovadoras ideas.


Chloé llegó a casa de Vittorio con los ojos húmedos, como siempre que recordaba su muerte y no podía creerse lo  que vió al llegar.


6 comentarios:

  1. Me ha encantado!! Sin palabras me dejas, hay una parte en especial que me ha hecho sentirlo mucho y he podido meterme en la piel del personaje, sólo puedo decirte que sigue regalándonos esas maravillosas palabras, besos y suerte

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  2. cada vez me dan mas ganas de seguir leyendooo!!

    buenisimo el capitulo..
    besos

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  3. Oh por dios!! que capitulo!!!
    Esto está tremendo!! que horrible lo que le paso... con el corazón roto por el infeliz de Alfonso y luego la brutalidad que le hicieron esos mal nacidos! agh!! terrible manera de morir-revivir. Me fascina cada vez más como escribes, transmitiste a la perfección las emociones del momento.
    ...Ahora... que vio al llegar?????????? me vas a volver loca!! ya quiero mas!!!!
    Espero ansiosa por el próximo cap!!!
    Besotesssssssss!!!!!
    Taly.

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  4. Muy emocionante...y triste al mismo tiempo... me gusto como representaste la escena de la muerte!
    Muy buen capítulo, voy a seguir leyendo lo otros.

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  5. Espero que los otros te gusten tanto como éste.
    Ya me dirás! :)

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