miércoles, 20 de julio de 2011

Capítulo 8. Segunda parte

Chloé iba ensimismada en sus pensamientos. Vittorio le daba una energía y unas ganas de vivir que nunca antes había sentido. Se sentía más fuerte, más capaz, más eufórica, era como si en ella ardieran las ganas adolescentes de comerse el mundo. Se sentía fascinada por Vittorio, su alegría y su optimismo, su frescura, sus ojos de un color marrón cristalino, casi líquido cuando la miraban fijamente, los hoyuelos que se le hacían al sonreír... Cuando se dió cuenta de que ella misma estaba sonriendo se puso seria; se sentía más cursi que nunca.
Llegó a casa de Christinne. Era una casa sencilla con un pequeño jardín en el que ya podía ver a Cerbero observándola atentamente.
"Este chucho siempre advierte mi nula simpatía por los animales" pensó Chloé.
Al acercarse a la valla, Cerbero le ladró por lo que Leroy salió al jardín para averiguar que había provocado la inquietud de su can.
Al ver que se trataba de su pelirroja amiga vampira, sonrió, calmó a Cerbero y salió a recibirla.
Leroy era un vampiro de los más antiguos, su edad real rondaría los 2000 años; más o menos como la de Héctor.Pero la edad que aparentaba era la de unos 28 o 30.
Sus cabellos eran rubios y muy largos; tanto que podrían cubrir sus pectorales fácilmente. Llevaba una perilla un poco más oscura que el cabello, su piel era pálida aunque no tanto como la de Chloé y sus ojos, azules.
Era un vampiro alto y fuerte, aunque sin llegar a ser exagerado en sus proporciones.
No era el típico vampiro elegante que a Chloé le llamaba tanto la atención, parecía más bien uno de esos cantantes nórdicos que hacían de vocalistas en los grupos de power metal; estilo de música al que Christinne se había aficionado en las últimas décadas.
Christinne era bajita, sus cabellos eran de un color negro azulado y brillante, llevaba un flequillo recto que destacaban unos ojos que brillaban de felicidad.Su piel era pálida y su edad real sería más o menos la misma que la de Chloé: unos 600 años.
-¡Hola Chloé!- pese al tiempo que llevaba viviendo en Italia, todavía se podía notar en su acento una mezcla extraña, fruto seguramente de haber vivido durante tantos años en Francia y Finlandia.- ¿Qué tal?¿ Qué te trae por aquí mi amiga de cabellos escarlata?
A Chloé siempre le hacía reír la forma de expresarse de Leroy fuera en el idioma que fuese. Todos los vampiros que ella conocía habían tenido que esforzarse por adaptar su forma de hablar a los tiempos en los que vivían con el fin de no delatar la época de la que provenían, pero Leroy seguía empleando, en ocasiones, expresiones de otras épocas.
-Bien ¿y tú?
-Un poco más anciano, pero igual de joven e inmortal- le guiñó un ojo.
Chloé sonrió y entraron dentro donde estaba Christinne sentada escribiendo en su ordenador portátil.
-¡¡Hola Chloé!!- se levantó para darle dos besos. -¡Cuánto tiempo sin verte!¡Desde...!
-Sí, desde ahí- dijo Chloé cortando secamente la frase.
-Bueno, ¿y que te trae por aquí?
-A parte de visitarte tengo muchas cosas de las que hablarte.

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