martes, 5 de julio de 2011

Capítulo 7


Mientras Vittorio pensaba en que sería todo aquello que Chloé no le decía se sentaron en el sofá. Vittorio le abrazó y se puso a recordar todos aquelos momentos en los que, poco a poco había ido conociendo a Chloé y, como, a lo que en un principio fue un impacto total por su belleza sobrehumana, se añadió una total fascinación por su forma de ser. Su forma de expresarse, sus conocimientos, su filosofía de vida... La veía como la mujer más perfecta del mundo.
La abrazaba y recorría con un dedo su suave y blanca piel mientras suspiraba. La mujer más perfecta que había conocido se había fijado en él. Había desbancado al mismísimo Héctor.
-¿En que piensas?- dijo Chloé sacándolo de sus pensamientos.
-En ti- dijo él mirándole embelesado.
Chloé volvió a sentir aquel imán que sentía cuando lo tenía cerca mirándola así y le besó. Penso que nunca había sentido nada así besando a nadie.
Miró por la ventana y vió que el día se había vuelto nublado y  preguntó a sí misma si el sol le seguiría dañando o no y como era posible que esa mañana no le hubiera pasado nada. Tenía que ir a ver a Christinne, iría y le preguntaría a ella o a Leroy , si sabían como había sucedido eso.
No le apetecía nada despegarse de Vittorio, de ese dulce aroma que desprendía, de su calidez... Pero el deber la llamaba.
-Vittorio, aunque tu compañía es sumamene grata tengo que ir a ver unos amigos. ¿Puedo usar tu baño?
-Claro que sí, cariño. Pero,¿ te tienes que ir tan pronto?
-Sí, Vittorio. Lo siento, pero es algo urgente.
Él la miró dulcemente y le dijo:
-Vaaaale, pero si ves que te vuelve a pasar algo grave como lo de esta mañana, avísame, ¿vale?
Ella sintió una mezcla de incomodidad y dolor al recordar esa mañana y la cara desfigurada por el horror de Vittorio mientras la miraba. También pensó lo poco que Vittorio podría hacer si a ella le volviera a pasar eso.
-Vale. Bueno, me voy a la ducha.
Se dirigió al cuarto, donde guardaba su mochila y luego se fue al baño de Vittorio.
Vittorio se quedo solo en el sofá tratando deno imaginarse a Chloé en la ducha.
A pesar de que Vittorio si que pertenecía al siglo XXI, a veces parecía que fuera de otro siglo; su caballerosidad ya no estaba de moda, pero esa mezcla de antigua caballerosidad con su rebelde juventud a Chloé le encantaba porque le recordaba tanto a ella cuando aún estaba viva...
Salió de la ducha y pasó por donde estaba Vittorio, quién le dió un beso en el hombro.
Chloé se vistió y se estaba peinando cuando sintió la presencia de Vittorio detrás de la puerta, que la observaba escondido y sin pensar que era imposible que ella lo viera desde su posición le dijo:
-¿Qué haces ahí, mirón?
Vittorio sonrió sorprendido y le dijo:
- ¿Cómo me has visto?
Chloé se dió cuenta de su nuevo error y le dijo:
-No te he visto, pero es que eres muy poco sigiloso.- rió-
Vittorio se quiso dejar convencer, de la forma que nos dejamos convencer cuando sabemos que no mienten pero preferimos quedarnos solo con lo bueno que nos da esa persona.
Chloé cogió un pequeño bolso marrón que sacó de la mochila y se dispuso a irse. Le dió un beso a Vittorio y lo abrazó, queriendo que lo que sentían durara siempre.
-Vittorio, me tengo que ir de tu casa, no quiero ponerte en peligro. Si quieres, pasaré esta noche contigo, pero me voy a buscar un sitio.
-Yo quiero que estés aquí, quiero ayudarte a afrontar ese peligro.
-Vittorio, agradezco tu entrega y admiro tu coraje, pero hay cosas que no sabes y es mejor así. Nos vamos a seguir viendo, solo que con precaución.
-Pero, ¿porqué? Yo quiero estar a tu lado.
-Vittorio, mejor hablamos esta noche, ¿vale? Te explicaré mejor los peligros que corres.
Vittorio asintió sin estar de acuerdo del todo.
Se volvieron a besar y Chloé se fue. Le apetecía caminar, pero pensó que sería más seguro ir en coche.
Las últimas luces de la tarde la acompañaban mientras ella se sentia inmersa en un sentimiento agridulce; el amor mezclado con la preocupación por la seguridad de Vittorio.
Mientras tanto Vittorio, en su piso, se sentía indignado. él merecía saber más.
Enseguida le vino a la mente la abultada mochila de Chloé y se dirigió hacia ella en busca de respuestas...



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