martes, 5 de julio de 2011

Capítulo 5. Los planes de Héctor


-Bueno, empezaré diciéndote que Héctor es una pesona de ideas propias e inteligente, pero muy radical. Héctor está totalmente en contra del tipo de sociedad en la que vivimos. Para él, el mundo es una caos, donde las personas inútiles son las que más respeta la sociedad . Él piensa que el mundo está dirigido por idiotas a los que la gente sigue como un rebaño de imbéciles ovejas.
-Tampoco es que esas ideas sean nuevas- respondió Vittorio.
-No, no lo son, pero es que aún no he acabado.
Vittorio le hizo un gesto para que continuara.
-Como algunas personas, Héctor odia la sociedad de consumismo y valoración de la imagen sobre las demás cosas en la que vivimos. Odia a una sociedad que ha perdido el amor al arte, a la filosofía y a la inteligencia.
-Vaya, pues habla como si tuviera cientos de años-dijo Vittorio riéndose.
Chloé le respondió con una sonrisa y pensó: "Más bien miles"
-En fin, detesta a la sociedad, casi no ve la televisión porque dice que la crearon sólo para manejarnos, para crearnos necesidades con las que luego enriquecerse. Para provocarnos enfermedades de cuyos remedios se lucrarían también.
Él ama las cosas bellas y te diría que la imagen es importante, pero no se refiere a la juventud o delgadez que hoy nos venden como ideales. Él ama la elegancia, el buen gusto y la sabiduría.
Aborrece a las personas que cultivan su cuerpo y se olvidan de su mente tanto como a aquellos que cultivan tanto su interior que se olvidan de su exterior, es decir que odia a mucha gente-rió-.
-Bueno, eso no es tan terrible- respondió Vittorio con una sonrisa.
-Espera y verás- dijo Chloé- Ama la inteligencia y la "utilidad". Para él no es útil aquel que es inválido, tullido o a toda aquella persona cuyas facultades físicas o mentales ya no son las mismas a causa de la edad, y por no ser útiles, no merecen vivir.
Vittorio arqueó las cejas sorprendido.
-Además reestablecería la esclavitud, utilizando para ello a las personas menos útiles o inteligentes. Y... reclutaría a un ejército para conquistar otros países.
-Vamos a ver chloé, todo eso pordría ser nefasto en el hipotético caso de que ocurriera, pero Héctor no es más que un editor, ¿Cómo iba a hacer todo eso que me estás contando?
-Pues..-Chloé lo visualizó con los colmillos desplegados y una actitud amenzante, rodeado de decenas de vampiros en la misma actitud que él- digamos que Héctor tiene un plan, quiere dar un golpe de estado y matar a todos sus dirigentes y utilizar la televisión para difundir su mensaje.
-No convencerá a nadie.
-Héctor sabe muy bien como convencer. Les hablará de su malestar. de lo que les está afectando la sociedd de consumo en la que vivimos, del "enchufismo" en los trabajos, de que él no consentirá que ninguna persona trabaje por debajo ni por encima de sus posibilidades.
Además tiene un as guardado debajo de la manga.
-¿Cuál?
-Héctor posee unos documentos sobre las religiones. Son unas pruebas tan cntundentes que destruirían la de de millones de personas.
-Bueno, yo soy ateo y estoy en contra de que la Iglesia se siga enriqueciendo a costa de personas que más que fieles a un dios, viven temiendo sus castigos.
-Sí, vale, yo también estoy de acuerdo en que la palabra de Dios está muy bastardeada por gente interesada. Pero imagínate que pasaría con las iglesias si la gente deja de creer en ellas. Piensa en incendios, en muertes por confrontaciones. Además la iglesia ayuda a la gente menos favorecida; también acabarían esas ayudas.
-Algunas ideas de Héctor son buenas, no voy a negarlo pero me resulta demasiado radical e incluso me pregunto, si estará en sus cabales.
-Yo también me lo he preguntado muchas veces. Estoy de acuerdo en que la sociedad necesita un cambio, pero no así. No con tanta sangre y violencia. No con el caos ni matando a personas inocentes.
-¿Y estás segura de que puede llevar sus planes a cabo?
-Como mínimo, conseguirá el caos.
-¿Y que vas  a hacer?
-Hablar con unos viejos amigos- dijo con la mirada perdida como recordándolos-

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